El tonto actuar del Senador Payo Cubas

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Llegar a ser Senador de la Nación paraguaya constituye un gran privilegio y conlleva una gran responsabilidad. Cada 5 años, de los aproximadamente siete millones de habitantes, solo llegan al Senado 45 personas. Eso lo ubica a un Senador en un sitial único que lo obliga a actuar en consecuencia. Lamentablemente el senador Paraguayo Cubas desaprovecha este sitial, el momento y la gran oportunidad.

La irreverencia de Payo Cubas al defecar ante un juez fue sin duda un acto de rebeldía al sistema y de protesta por la impotencia que deja un poder judicial corrupto y de jueces manejados como títeres por políticos. Haber sacado su cinto y golpeado a jueces, fue también un acto de valentía de Payo Cubas, ante su lucha por la justicia. El atropello que hizo el hoy senador Paraguayo Cubas a la vivienda del entonces Fiscal General del Estado, Javier Diaz Veron y que le costó su detención, también fue visto como parte de su incansable protesta y lucha contra la corrupción. Haber participado en la quema del Congreso en la lucha porque la Constitución no sea violada y que le costó un proceso penal, también formo parte de la lucha por sus principios. Todas estas acciones hicieron que miles de paraguayos votaran a Payo Cubas para que llegue al Senado y pueda utilizar esa banca para seguir luchando por la justicia y por principios generales que la sociedad considera buenos. Y se logró el objetivo.

Pareciera que el único que no entendió lo que significa llegar al parlamento, ocupar una banca en la Cámara de Senadores, es el propio Payo Cubas, quien sigue actuando como si estuviera en la calle o como si no tuviese la herramienta para hacerse escuchar.

Esa silla en el Senado ubica a Payo Cubas en el mejor sitial para hacer escuchar la voz de los que no tienen voces, para hacer llegar al país y al mundo la otra cara de la moneda y buscar por ese canal ser el contrapeso de la tremenda injusticia y corrupción reinante en Paraguay y que se extendió sobre todo en el sector político.

Payo Cubas lamentablemente no sabe dónde está sentado y sigue actuando con su cinto y con el mismo lenguaje de cuando debía de buscar la forma de hacer escuchar su voz. Hoy, estando en el Senado tiene todas las herramientas para hacer escuchar su voz. Seguir actuando con el cinto y con su mismo lenguaje, solo lo transformará en un irrespetuoso, soberbio, arrogante y finalmente se convertirá en la misma calaña que sus demás pares senadores.

Si Payo Cubas no cambia su estilo, si no deja el cinto, será solo un tonto, un loco como dicen otros y su lucha dejara de tener valor. Payo Cubas debe cambiar el cinto por la protesta inteligente, por la denuncia constante y usar las herramientas que le da ese lugar del senado para ser el lunar, pero de color blanco de la política paraguaya. De lo contrario Payo Cubas solo será un tonto más.

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