Vencer al corrupto, lupa en ristre

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No será la primera ni la última vez que toma la lupa y observa detenidamente, es el clásico veterano sabueso, de los mismos que inspiraron a Agatha Christie para crear a Hercules Poirot o a Arthur Connan Doyle para Sherlock Holmes.

Se llama Arnaldo Euclides Giuzzio Benítez, o Arnaldo Giuzzio a secas.

Lo convocó el presidente Abdo y le preguntó a quema ropas si se anima a controlar cómo se administra los 500 millones de dólares destinados a las compras en el marco de la pandemia. El veterano funcionario y ex fiscal se tocó la barbilla semi canosa, sonrió y respondió que sí. Los dos se conocen, durante cinco años batallaron en el Senado, conocen los casos calientes que caen en la responsabilidad de los poderes, con prudencia evitan el nido de víboras; Giuzzio, como indagador sabe cómo seguir el rastro de quien delinque.

De hablar poco e investigar mucho, el detalle capaz de mantenerlo en vigilia toda la noche. Un detective sin el Colt bajo el saco, sin el vector hat y la pipa de Holmes pero con igual o más eficacia. Su implacabilidad mandó tras las rejas a muchos que se pasaban de listos.

Arnando Giuzzio, titular de la SENAD, encabeza la comisión formada hoy.

“Manos a la obra”, le dijo el presidente y en la noche del 6 de mayo, en menaje grabado, este anunciaba al país que se crea la Comisión Especial de Supervisión y Control de Compras Covid-19 y que a la cabeza estará el veterano husmeador de ilícitos.

Hoy, desde temprano Giuzzio soltó prendas a los medios radiales: “Les controlaremos de pies a cabezas”, “nada de empresas fantasmas”, “cero influencias políticas”, bajó línea en defensa de los 500 millones de dólares que el Estado dispone para destinar a los gastos que demandan el programa de contención sanitaria contra el coronavirus.

Con su equipo de funcionarios claves se propone derribar los puentes y minar los caminos por donde andan los corruptos que intentan o intentarán aprovecharse de la truculenta suma disponible en las cuentas del ministerio de Salud Pública en cuyas dependencias montará, discretamente, su cuartel de operaciones.

Los que pensaban que la plata reservaba para el programa sanitario era pan comido empiezan a preocuparse de veras. Nadie esperaba que Giuzzio, “entretenido” en la SENAD, volvería a la carga haciendo de detective, de fiscal, de implacable husmeador de delitos. Ni revolver, ni sobretodo de cuellos levantados, ni autos estilo James Bond, solo una lupa para controlar las letras más pequeñas, los detalles más insignificantes y efímeros, todas las cifras, grandes y pequeñas, para atrapar al que se quiera pasar de astuto y avivado.

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